Las civilizaciones anteriores a los incas: chavín, nazca, moche, tiahuanaco, huari (Rodrigo Sabido)

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La coma 


A lo largo de la cordillera de los Andes, entre los años 1 200 a. C. y 1 400 d. C., se desarrollaron culturas previas a los incas, que se caracterizaron por el cultivo de papa, maíz y algodón; la domesticación de llamas y alpacas, que los proveían de lana y servían como transporte de carga; la producción de cerámica y joyería; y la construcción de centros ceremoniales, incluyendo las famosas “líneas” de Nazca, jeroglíficos sólo perceptibles desde una vista lejana o aérea.

Su sociedad estaba controlada por sacerdotes y militares, a quienes la mayor parte de la población, conformada por campesinos, les tributaba en trabajo o especie. Practicaban sacrificios humanos con diversos fines, como atenuar fenómenos meteorológicos que perjudicaban su subsistencia, como “el Niño” que hacía desaparecer los cardúmenes de peces e inundaba sus tierras de cultivo.

 

Chavín (1 200-400 a. C.)

La cultura chavín (llamada así por ubicarse en Chavín de Huáncar, actual Perú) se organizaba en grupos jerárquicos. Los gobernantes tenían los conocimientos astronómicos para elaborar calendarios agrícolas y organizaban el culto a las deidades. El resto de la sociedad estaba integrada por artesanos, pescadores y campesinos.

Regaban sus cultivos mediante canales. También se dedicaban a la cría de llamas y alpacas, y producían cerámica y joyería con metales preciosos.

Construyeron centros ceremoniales y estelas con inscripciones. Sus deidades representaban la fauna y la flora amazónicas, y consumían en sus rituales plantas alucinógenas con fines religiosos.

 

Tiahuanaco (100 a. C.-1200 d. C.)

Ocupó lo que actualmente son el sur de Perú, Bolivia y el norte de Chile. Esta cultura basó su economía en la crianza de llamas y alpacas; también se dedicó al trabajo con metales blandos (cobre, oro y plata), al comercio y a la elaboración de cerámica policromada (de varios colores).

 

Sus habitantes construyeron centros ceremoniales, canales y caminos. Hasta nuestros días han llegado vestigios de sus construcciones, como el monumento Puerta del Sol, un muro con bloques de piedra labrada que se utilizaba como calendario agrícola.

Nazca (100-800 d. C.)

Se ubicó en la zona sur de lo que hoy es Perú. Sus pobladores se dedicaban al comercio y al trabajo artesanal. Destacaron en la elaboración de cerámica policroma, en la que representaban elementos como la tierra, el agua, el fuego, las montañas, el mar y el cielo, a los que les rendían culto. También trabajaron el oro y la plata para hacer máscaras y adornos para la nariz y las orejas.

Los pobladores de Nazca realizaron geoglifos que representaban animales terrestres y marinos, humanos y figuras geométricas. Sólo son apreciables desde el aire, por lo que resulta una obra única en el mundo; se cree que estos geoglifos tenían fines religiosos.

Moche (100-700 d. C.)

Se ubicó en el territorio que en nuestros días ocupan Ecuador y el norte de Perú. Su sociedad era dirigida por un gobernante que concentraba los poderes religioso y político. Sus dioses se relacionaban con el mar, la agricultura y la tierra.

En lo que respecta a sus actividades, tuvieron notables avances en la escultura y la cerámica, en las que representaban figuras humanas y de animales, así como escenas de su vida cotidiana, costumbres y creencias religiosas. Además, trabajaban el oro, la plata y el cobre (con los que moldeaban piezas diversas, como cinceles, anzuelos, cuchillos y collares), y comerciaban con otras culturas. Usaron la guerra para extender su territorio y obtener prisioneros para el sacrificio.

 

Huari (550-900 d. C.)

Se ubicó en la zona central de lo que hoy es Perú. Esta cultura recibió influencia de Tiahuanaco, sus ciudades estaban amuralladas y tenían una arquitectura monumental. Por medio de la guerra, los huari conquistaban pueblos de los que luego obtenían recursos. También practicaron la agricultura y la ganadería, y construyeron una extensa red de caminos para intercambiar productos con poblaciones lejanas.

Además de la cerámica y el arte plumario, destacaron en la elaboración de diversos textiles (como ponchos, que usaban en su vestimenta, y tapices de algodón y de lana de alpaca), en algunos de los cuales plasmaron parte de sus creencias religiosas.

 

Los incas: organización económica, social, política y cultural

 

Después de vencer a las chancas en 1438, los incas ampliaron su dominio a un extenso territorio (actualmente parte de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina). El Tahuantinsuyo inca estaba dividido en cuatro regiones: sur, centro, oriente y norte costero. Construyeron la ciudad de Machu Picchu en una montaña, a 2490 metros sobre el nivel del mar, la cual es un prodigio de ingeniería.

A los gobernantes en esta cultura se les llamaba inca, por eso los conocemos con este nombre. Tuvieron su auge en el siglo XV pese a que desde el siglo XII fundaron Cuzco, su ciudad principal. A partir de 1450, el gobernante Pachacuti impuso la lengua quechua (el idioma inca) a todos los pueblos que dominaba. No desarrollaron la escritura, pero tenían un sistema de contabilidad llamado quipu, hecho con hilos de colores que se anudaban para registrar cantidades y acontecimientos.

Entre sus principales cultivos estaban el maíz, la papa y la coca, planta cuyas hojas se usaban en las ceremonias religiosas y posiblemente para adaptarse a la altura, pues algunos de sus territorios estaban a 4 000 metros sobre el nivel del mar.

Las tierras se cultivaban de forma comunal y se dividían en tres partes: una se destinaba a los sacerdotes, los templos y las ofrendas; otra, a mantener a los soldados y funcionarios; y una más, a las familias del pueblo. En cuanto a la ganadería, criaban llamas y alpacas, de las cuales obtenían carne, leche y lana.

Su sociedad se organizaba en varios grupos, por orden de importancia. En primer lugar, estaba la sapa inca, a quien se consideraba “hijo del Sol” y la máxima autoridad política y religiosa; en el mismo nivel se ubicaban sus hijos y esposa. Les seguían los sacerdotes y jefes militares (quienes conformaban la nobleza) y, por último, los campesinos, los servidores del gobernante y los prisioneros de guerra.

La religión ocupó un lugar fundamental en la vida cotidiana. Su dios principal fue Viracocha, al que atribuían la creación de todo lo existente; también adoraban al Sol, deidad protectora de sus gobernantes, al que llamaban Inti, y rendían culto a los astros, como al planeta Venus, ya que creían que cuidaba a la humanidad.

La cultura inca llegó a su fin cuando los españoles, comandados por Francisco Pizarro, conquistaron su territorio.




 

 

Referencias:

Alain Garcia agosto 2022 sinetx@yahoo.com.mx. (s. f.). Historia. Libro de Educacion Primaria Grado 6°. .: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos CONALITEG:. https://www.conaliteg.sep.gob.mx/2022/P6HIA.htm

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